
Basada
en la autobiografía de Marcus Luttrell, El único superviviente
pretende, sobre todo, ser un
homenaje a sus compañeros caídos en la misión Red Wings,
donde un grupo de navy SEALS
debía localizar y abatir a Ahmad
Shah, líder de un peligroso grupo de Al-Qaeda.
Como
es de suponer, tanto por el título como por la fuente de inspiración
para la película, hay altas dosis de patriotismo americano y el
objetivo no es tanto ver quién sobrevive, ya que esto se sabe desde
el principio, sino ver los lazos de fraternidad entre el grupo de
SEALS durante el combate.
Dicho
esto, los anti-patrióticos y alérgicos a toda costa a mensajes
pro-USA vayan olvidándose de ir a verla. Los que, por el contrario,
sepan ver más allá de su moralizante tufillo podrán encontrarse,
sorprendentemente, con que el señor Peter Berg nos brinda una
película bélica muy loable y disfrutable.
Quien
nos iba a decir que el director de Battleship (que era un digno
entretenimiento pero poco más) o Hancock (bastante olvidable) era
capaz de lograr una tensión en el campo de batalla como la que nos
ofrece en El único
superviviente.

Los
amantes de las sagas de videojuegos Call
of Duty
o Battlefield están
de enhorabuena, encontrarán en esta película, sobre todo en su
primera parte, toda esa adrenalina, además de implicarte en plan
hiperrealista como si fueras un SEAL más.
Pero
no nos confundamos, El único
superviviente
dista de ser una mera película-videojuego, un uso acertado de los
primeros planos y la cámara en mano que, por fortuna, no incluyen el
famoso parkinson ni viajes en tiovivo que se ha puesto tan de moda en
las películas de acción. Aquí todo es visible, la cercanía no
resta puntos al resto de aspectos del film. Dato importante éste.
Posee
un reparto convincente encabezado por Mark Wahlberg como Marcus
Luttrell y acompañado por Emile Hirsch, Taylor Kitsch, Ben Foster,
Alexander Ludwig y, en papel más secundario, Eric Bana, al que vimos
hace no mucho en La huida
(no falla, dices que echas a alguien en falta y aparece). No es que
ofrezcan un gran recital, no es una película que destaque por sus
actores porque no está planetada de tal modo, pero sí hacen que te
preocupes por su personaje, más que suficiente para aprobar en este
aspecto.
Además, ofrece un maquillaje acorde al
tono realista que busca, no escatimando en sutilezas y detalles que ayuden a ponernos en situación.
Sin
duda, esta primera parte, donde
vemos cómo se inicia la misión, qué la pone en peligro y, sobre
todo, el enfrentamiento armado con los talibanes, es muy notable.
Hacía tiempo que no se ofrecía un espectáculo bélico en el cine a
la altura. Como dato, el recurso de la utilización del entorno como un
medio hostil más al que sobrevivir. A veces temes más que se desnuquen
en las pendientes que por el fuego enemigo.
La segunda parte también es muy
interesante, aunque baja el ritmo.
Es rescatable el mostrar
que el enemigo no son los afganos, sino los talibanes. Esto se
presenta a través del personaje de Mohammad
Gulab, un afgano que acoge a Marcus en su aldea regido por el código
de Pashtunwali (que se remonta a tiempos anteriores al Islam), que
dicta ayudar a cualquier persona que corra un grave peligro por culpa
de sus enemigos.
Quizás,
la mayor pega que le encuentro a la película, aparte del patriotismo
por decreto (imposible huir de él basándose en las memorias de un
SEAL que, además, se instaló en casa del director un mes para
asegurarse que se honraba la memoria de sus camaradas y se plasmada
todo lo más veraz posible. Presión máxima) es la innecesaria
necesidad de recalcar por medios efectistas la glorificación de los
soldados caídos, bien por el empleo de música o por la cámara
lenta, pero no está en consonancia con el tono hiperrealista que se
usa. Quizás responde a las presiones del propio Marcus para con el
director y los más de 1000 SEALS que verían la película con lupa.
Pese
a esas circunstancias, o quizás
gracias a éstas (nunca lo sabremos del todo realmente) se ha hecho
una cinta muy destacable del género bélico que sabe sacar partido
cinematográfico y no se conforma con el mero panfleto publicitario.
Y eso hay que sabérselo reconocer. Al menos a los críticos
norteamericanos les ha entusiasmado, metiéndola en su lista particular
de las 10 mejores películas del año.
Quizás en un top ten sea exagerar, pero desde luego ofrece un viaje vertiginoso al campo de
batalla que los amantes del género disfrutarán.
7,5/10

0 comentarios:
Publicar un comentario