La ilusión es lo último que se pierde
Tras el trop
iezo de Pixar con 'Cars 2' este año, resuenan como favoritas para los Oscars 'Rango', 'Las aventuras de Tintín' y 'Arthur Christmas'. Y cualquiera de las tres podría ser una buena apuesta. En el caso de la británica, una inesperada sorpresa, tiene varios puntos que la hacen merecedora de tanta alabanza.
A priori, contrar con una historia navideña sobre Santa Claus a estas alturas suena a muy visto. Y ahí empieza ya 'Arthur Christmas' ('Arturito Navidades' para los amigos) a destacar.
Hace una jugosa mezcla de lo clásico que siempre funciona con un toque irreverente y cierta modernización del tópico para aportar una nueva visión de lo ya visto. Tradición contra modernización, lo ideal es la mezcla de ambas, avanzar sin perder de vista lo andado, y eso mismo hace la película.

Sabedora de que tiene la etiqueta "para todos los públicos" cuenta la historia con moralina para el peque, con chascarrillos para que los adultos puedan verla y disfrutarla igual o más si cabe.
A pesar de carecer de un antagonista que marque la acción del filme, el ritmo y la emoción nunca decae, y pese al previsible desenlace, uno no puede evitar el gozo y la ilusión cuando termina todo.
Y es que, como se dice en la película, no importa el medio empleado (2D / 3D; animación tradicional / ordenador) siempre que el final sea el mismo: la ilusión. La de Arthur por entregar el regalo olvidado, la del equipo de Aardman por terminar una gran película y la de un servidor por disfrutar como un niño una vez más en el cine.
A priori, contrar con una historia navideña sobre Santa Claus a estas alturas suena a muy visto. Y ahí empieza ya 'Arthur Christmas' ('Arturito Navidades' para los amigos) a destacar.
Hace una jugosa mezcla de lo clásico que siempre funciona con un toque irreverente y cierta modernización del tópico para aportar una nueva visión de lo ya visto. Tradición contra modernización, lo ideal es la mezcla de ambas, avanzar sin perder de vista lo andado, y eso mismo hace la película.
Sabedora de que tiene la etiqueta "para todos los públicos" cuenta la historia con moralina para el peque, con chascarrillos para que los adultos puedan verla y disfrutarla igual o más si cabe.
A pesar de carecer de un antagonista que marque la acción del filme, el ritmo y la emoción nunca decae, y pese al previsible desenlace, uno no puede evitar el gozo y la ilusión cuando termina todo.
Y es que, como se dice en la película, no importa el medio empleado (2D / 3D; animación tradicional / ordenador) siempre que el final sea el mismo: la ilusión. La de Arthur por entregar el regalo olvidado, la del equipo de Aardman por terminar una gran película y la de un servidor por disfrutar como un niño una vez más en el cine.
7/10
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